GUSTAVO DIAZ-JEREZ

Obra de encargo 2026

Gustavo Díaz-Jerez es uno de los pianistas y compositores españoles más destacados de su
generación. Ha ganado un reconocimiento internacional entre el público y la crítica por sus interpretaciones de música contemporánea y del repertorio tradicional.
Nacido en las Islas Canarias, Gustavo Díaz-Jerez estudió piano con J. A. Rodríguez en el Conservatorio Superior de Santa Cruz (Tenerife) y, posteriormente, con Solomon Mikowsky en la Manhattan School of Music de Nueva York, donde también estudió composición con Giampaolo Bracali y Ludmila Ulehla. Recibió el Concurso de Composición Martín Chirino 2018.
Como compositor, sus obras han sido interpretadas ampliamente por solistas y conjuntos de todo el mundo. En 2011, su obra orquestal Ymarxa, encargada por el Festival de Música de Canarias, fue estrenada por la Royal Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Charles Dutoit. Su primera ópera, La casa imaginaria, se estrenó en 2018 con gran éxito de público.
En enero de 2024 la London Philharmonic Orchestra estrenó Tajogaite, su segundo concierto para piano con él como solista, así como en el Reino Unido, también con la LPO, durante la temporada 25-26 en el Queen Elisabeth Hall de Londres. Sus obras están publicadas por la editorial londinense Composer’s Edition.
Su lenguaje compositivo se puede definir como “espectralismo algorítmico”, fusionando elementos del movimiento espectralista (Grisey, Murail, Radulescu, etc.), en el que el timbre juega un papel fundamental. Programador consumado, Gustavo Díaz-Jerez es autor de FractMus, un programa para Windows que explora la composición algorítmica/generativa.
Ha escrito numerosos artículos sobre el tema que han sido publicados por prestigiosas publicaciones como Electronic Musician. Entre 2009 y 2012 fue investigador en el proyecto “Melomics” de la Universidad de Málaga, un proyecto que supuso un hito en la Inteligencia Artificial aplicada a la composición musical. El proyecto culminó con una grabación de obras generadas por ordenador, donde participaron, entre otros artistas, la London Symphony Orchestra.
Ha realizado numerosas actuaciones por toda Europa, Asia, Sudamérica, Australia, Reino Unido y Estados Unidos, en muchas de las salas más prestigiosas del mundo, entre ellas el Carnegie Hall y el Alice Tully Hall de Nueva York, el Royal Festival Hall de Londres y otros muchos lugares de renombre. Ha actuado como solista con muchas de las grandes orquestas del mundo, como la London Philharmonic Orchestra, la Budapest Festival Orchestra, la Turin Symphony, la Northern Sinfonia, etc., así como con las principales orquestas españolas. Ha colaborado con directores como Ivan Fischer, Cristiina Poska, Cristian Mandeal, Matthias Bamert, Gunther Herbig, Adrian Leaper y otros. Ha sido invitado a tocar en diversos festivales internacionales de música, entre ellos el Festival Internacional de Canarias, La Roque d’Anthéron, Quincena Musical Donostiarra, Festival Internacional de Santander, Festival Internacional de Granada, etc.
En su discografía se incluyen dos CD con sus piezas para piano Metaludios, un CD con obras de música de cámara, un CD con la obra completa para piano de Manuel de Falla y un doble CD con Iberia y otras obras de Albéniz. En 2015 realizó una grabación en primicia mundial de Iberia de Albéniz en formato de vídeo de alta definición. En 2019 la Royal Scottish National Orchestra (RSNO) grabó un doble CD con un ciclo de siete obras orquestales inspiradas en Canarias, bajo la dirección del maestro Eduardo Portal. En 2026 publica un nuevo CD con nuevos Metaludios. Gran defensor de las nuevas tecnologías, dirige Virtual Reality Piano, el primer canal de YouTube dedicado al repertorio pianístico en Realidad Virtual.

Sobre la obra de encargo

YAYYAN

Yayyan toma su título de una transliteración árabe del nombre con el que antiguamente se
conocía la región de Jaén. Escrita para el 68.º Concurso Internacional de Piano Premio Jaén, la
obra se aproxima a la memoria musical de esta tierra a través de las melodías iniciales de tres
obras: la canción del siglo XV Tres morillas m’enamoran y dos piezas de Emilio Cebrián Ruiz profundamente arraigadas en la identidad cultural jiennense: el Himno a Jaén  y Nuestro Padre Jesús.
Estas melodías no funcionan como citas convencionales, sino como un material genético a partir del cual se generan nuevos organismos musicales. El principal procedimiento de transformación es un proceso de “fractalización” definido por la fórmula recursiva a(2n) = a(n); a(2n − 1) = notas sucesivas de la melodía.
De este modo, los elementos situados en posiciones pares reproducen la secuencia precedente, mientras que las posiciones impares introducen sucesivamente las notas de la melodía original. Tres morillas m’enamoran aparece tanto en una forma reconocible como en su proyección fractalizada. El Himno a Jaén y Nuestro Padre Jesús, por el contrario, están presentes únicamente a través de este proceso, aplicado tanto a sus alturas como a sus valores rítmicos. Las melodías de origen quedan así simultáneamente ocultas y preservadas: su identidad sobrevive, aunque su superficie haya sido radicalmente transformada.
Este procedimiento refleja una idea estética más amplia que subyace en la composición.
Nuestra percepción de la belleza —ya sea en la música, en las artes visuales o en el mundo natural— podría estar profundamente vinculada a la simetría y la repetición. Sin embargo, la simetría de la naturaleza nunca es mecánica. No existen dos hojas exactamente iguales en un árbol, aunque todas manifiesten un principio formativo común. Yayyan sigue este modelo de repetición viva: gestos, contornos y patrones pianísticos reaparecen, pero cada recurrencia se transforma mediante el registro, la transposición, la articulación, la resonancia, la densidad o la duración.
Numerosos pasajes presentan, en consecuencia, una autosimilitud no estadística. Formas musicales que aparecen en el nivel más pequeño resurgen a lo largo de extensiones temporales más amplias, no como copias exactas, sino como analogías transformadas. El mismo principio gobierna la arquitectura global de la obra. Un comienzo ceremonial, libre y declamatorio conduce a figuraciones en arco, mecanismos rítmicos de articulación incisiva y texturas progresivamente más complejas y estratificadas. Estas energías convergen en la sección áurea de la duración total de la pieza, donde se alcanza la máxima intensidad dinámica y textural.
Este clímax actúa asimismo como eje formal de la composición. A partir de ese punto, la música comienza a desplegarse hacia atrás: los materiales precedentes regresan en orden inverso, empleando frecuentemente transformaciones retrógradas. La forma evoca así la morfología bilateral de la mayoría de los seres vivos: dos mitades unidas y organizadas alrededor de un eje central. Una vez más, sin embargo, la simetría no es literal. Los pasajes que retornan se acortan aproximadamente según la proporción 0,618033…, inversa del número áureo, al tiempo que son transpuestos, comprimidos, redistribuidos por el teclado o transformados de otras maneras.